Cómo trabajamos
El recorrido de una consulta, desde el primer mensaje hasta el estudio que corresponde
No todos los casos empiezan igual. Hay quienes llegan con un seminograma alterado, quienes quieren entender su reserva ovárica antes de decidir, y quienes simplemente necesitan ordenar preguntas antes de una consulta. El orden de los pasos se adapta, pero la lógica se mantiene: primero el contexto, después el estudio, y solo entonces el tratamiento.
1. Consulta inicial y motivo de consulta
La primera conversación sirve para ubicar el punto de partida. Se revisan antecedentes menstruales, cirugías previas, medicación habitual, tiempo intentando concebir y estudios ya realizados. Si hay una pareja, conviene que ambos participen: muchas dificultades se explican por factores combinados y no por una sola causa. De esta instancia sale una lista corta de estudios a solicitar, no una batería completa sin criterio.
2. Estudios según el caso
En la mujer, el punto de partida suele ser la reserva ovárica mediante hormona antimülleriana y recuento de folículos antrales, siempre en la primera fase del ciclo. En el hombre, el seminograma con abstinencia de dos a cinco días. Cuando hay sospecha de obstrucción tubárica se solicita histerosalpingografía, y si el seminograma sale alterado se repite antes de derivar a andrología. Cada estudio tiene un momento del ciclo y una preparación concreta.
3. Lectura conjunta de resultados
Un valor aislado no define nada. La AMH baja no equivale a infertilidad absoluta, y un seminograma con pocos espermatozoides móviles no cierra el diagnóstico con una sola muestra. En esta etapa se cruzan los resultados entre sí y con la historia clínica, y se descartan causas tratables antes de hablar de técnicas de alta complejidad. Es también el momento de aclarar qué estudios conviene repetir y cuáles no aportan información nueva.
4. Definición de la vía de tratamiento
Según lo que muestren los estudios, se evalúa si corresponde empezar por baja complejidad, como estimulación ovárica o inseminación intrauterina, o si el caso apunta directamente a fecundación in vitro con o sin ICSI. En casos con indicación genética se suma diagnóstico preimplantacional. La vitrificación de óvulos se plantea cuando el objetivo es preservar fertilidad, no cuando se busca un embarazo inmediato. Cada vía tiene tiempos, controles y límites que se explican antes de iniciar.
5. Seguimiento y ajustes
Los ciclos no siempre responden como se espera. La respuesta ovárica puede ser menor o mayor a la prevista, y eso obliga a ajustar dosis o cambiar de estrategia en el camino. El seguimiento incluye ecografías seriadas y controles hormonales, y las decisiones se toman con los datos de cada control, no con un plan fijo escrito de antemano. Si un ciclo no avanza, se documenta por qué antes de repetirlo.
6. Cierre y siguiente paso concreto
Al terminar cada etapa queda un registro escrito: qué se hizo, qué se observó y qué corresponde después. Ese resumen es útil para una segunda opinión, para continuar en otro centro o para retomar el proceso meses más tarde. Si querés revisar el catálogo completo de estudios y tratamientos antes de escribirnos, podés hacerlo en la ficha de estudios y tratamientos, y para coordinar una consulta escribinos desde la página de contacto.